Un PDF de diez páginas que pesa 50 MB es un problema real: tarda en descargarse, no puedes enviarlo por correo, y ocupa un espacio en disco desproporcionado. Pero antes de comprimir a ciegas, conviene entender qué es exactamente lo que está engordando tu archivo, porque la solución depende del origen del problema.
Este es, con diferencia, el mayor culpable en la mayoría de los PDFs pesados. Las imágenes fotográficas en alta resolución pueden ocupar varios megabytes cada una. Si tu documento tiene diez fotos de cámara o capturas de pantalla de alta definición incrustadas directamente, el resultado será un archivo enorme.
El problema se agrava cuando las imágenes se insertan desde aplicaciones de diseño sin ningún proceso de optimización: la imagen de 4000 píxeles de ancho que solo se verá a 600 píxeles en el documento sigue ocupando el espacio de sus 4000 píxeles originales.
Cuando un PDF incrusta fuentes tipográficas, lo ideal es incrustar solo el subconjunto de caracteres que realmente usa el documento (subset embedding). Pero algunos programas incrustan la fuente completa, que puede pesar varios megabytes por tipografía. Si el documento usa cinco fuentes distintas incrustadas completas, eso ya son 10–15 MB extra solo en tipografía.
Los PDFs creados desde programas de diseño como Adobe InDesign o Illustrator pueden contener capas, objetos ocultos o elementos fuera del área visible de la página. Todo ese contenido está en el archivo aunque no se vea, ocupando espacio innecesario.
Los PDFs generados desde un escáner son especialmente propensos a ser grandes. Escanear en color a 600 ppp produce archivos enormes. Un documento de veinte páginas escaneado en color a alta resolución puede superar fácilmente los 100 MB. Para texto, la resolución óptima es 300 ppp en escala de grises o blanco y negro, que produce archivos mucho más pequeños sin perder legibilidad.
Cada vez que editas y guardas un PDF con Adobe Acrobat, el programa añade los cambios al final del archivo sin eliminar la versión anterior (para permitir deshacer cambios). Con el tiempo, el archivo acumula versiones y puede crecer considerablemente. Los metadatos (autor, software de creación, palabras clave, etc.) también contribuyen, aunque en menor medida.
Acrobat Pro ofrece la opción más completa y controlada:
Si el archivo ha sido editado muchas veces en Acrobat, guardar una copia limpia puede reducir el tamaño considerablemente:
Para documentos sin información confidencial, los compresores de PDF online son la opción más rápida. Simplemente subes el archivo, eliges el nivel de compresión (baja, media, alta) y descargas el resultado. La compresión media suele reducir el tamaño entre un 40% y un 70% en documentos con imágenes, con una pérdida de calidad imperceptible para la mayoría de usos.
Si controlas cómo se crea el documento, esta es la solución más efectiva a largo plazo. Antes de insertar imágenes en Word, InDesign o cualquier otro programa, redúcelas a la resolución que realmente necesitas:
Una imagen de cámara de 24 megapíxeles que se reduce a 150 ppp para insertar en un documento pasa de 10 MB a menos de 200 KB sin que se note la diferencia en la mayoría de impresiones.
Al exportar desde el programa de origen (Word, InDesign, LibreOffice), elige las opciones de exportación cuidadosamente. Casi todos estos programas permiten ajustar la calidad de imagen al exportar. En Word: Archivo > Exportar > Crear PDF/XPS y luego Opciones, donde puedes reducir la calidad de imagen. En LibreOffice: el exportador de PDF permite configurar la compresión de imágenes con precisión.
Hazlo en tu navegador, sin que el archivo salga de tu equipo: Comprimir PDF